Venezuela toma cada vez más el camino del progresismo
El 6 de julio, el régimen venezolano
izquierdista aprobó en su primera discusión la “Ley sobre la promoción y uso
del lenguaje con conciencia de género”, lo que coloca a
Venezuela entre los países que le han dado luz (aunque en menor medida) a estas
agendas progresistas. Esta acción era de esperar, pues Venezuela (como muchos
saben) es gobernada por una izquierda acérrima.
Aunque, en mi opinión el gobierno Madurista ha tardado en hacer una de
estas acciones progresistas, era de esperarse que estas ideas apareciesen. Además
de que el 5 de Julio, el líder del régimen, minutos antes de acabar su discurso,
hizo uso del “lenguaje inclusivo”
diciendo “ese es el compromiso de todos, todas y todes”
Con
esto, el progresismo intenta conseguir la “igualdad” entre hombres, mujeres, gays,
entre otros, intentando de-construir el lenguaje y encaminándose, según ellos,
a un nuevo lenguaje; a un lenguaje inclusivo. La RAE, en varias ocasiones se ha pronunciado en contra de estas
fantasías lingüísticas, diciendo que en español, el masculino cumple con la
función de abarcar y pluralizar, significando que engloba a las personas en su
totalidad, no específicamente a los hombres.
Los
progresistas alzan la voz por el uso de la feminización de todas la
profesiones, oficios, cargos laborales y la lucha por acabar con la regla
plural masculino, todo esto con la idea de que de esta manera se combate la
desigualdad entre hombre-mujer. Contra lo que lucha estas ideas progresistas es
la libertad, dice la historiadora francesa Hélene Carrere d´Encausse: “La escritura inclusiva ofusca la
democracia del lenguaje” y acerca de la “impracticabilidad” de este lenguaje inclusivo “además de que la
correspondencia con la oralidad es impracticable, tiene como resultado la
instalación de una segunda lengua cuya complejidad penaliza a las personas
afectadas por un problema cognitivo, es particular la dislexia. Un aparente reclamo de justicia tiene por
efecto concreto agravar las desigualdades”.
Lo
que los progresistas omiten es que los problemas no se esfuman diciendo “les,
elles, persones”, deben entender que ese no es el camino, decir “les” no va a
hacer que la violencia acabe, que los asesinatos terminen ni que las
violaciones cesen, a ustedes “amigues”; ese no es el camino. Sí, si existe
violencia contra hombres y mujeres, debemos evaluar otras variables y comenzar
desde allí, tristemente la izquierda no entiende eso, o simplemente miran hacia
otro lado y siguen sus ideas totalitarias. Nos
toca, de alguna manera, hacer la diferencia y no caer en las trampas del
lenguaje que quieren imponer.
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